Me sacan totalmente de onda, los gringos, estadounidenses, a los que el fútbol les importa un carajo.
Hace muchos años, siendo apenas un niño, quien hoy es don Américo se fue a su habitación a hacer la maleta más triste de su vida. Su madre, a la que nunca más volvería a ver, le dijo antes de que el hijo partiera: «Nunca traiciones tu origen milanés, Américo, y jamás te irá mal en la vida».

Nos recontrafascina, ahora que está en cuartos de final nos emociona hasta los tuétanos, se juega a doce mil kilómetros de distancia, y por supuesto … no participa ningún equipo nacional (y de donde?).
Y entre intentos y espantos, este acto plenamente anti británico, alentado por los estadounidenses enardecidos después de años de Guerra de Secesión, hubiera creado el país más grande del mundo.