
Cuatro siglos atrás la pluma de Cervantes nos describía al “Caballero de la triste figura” un quijote obsesionado por novelas de caballería que se dirigía a su amada, en tierras de La Mancha de la siguiente manera: "Soberana y alta señora... amada enemiga mía...".
Mis hijos, de vacaciones y dedicados al ocio, con sobredosis de TV (Grande Cerati !), al llegar a casa, tarde en la noche y agotado, me reciben con la pregunta …

Resulta que el gran profesor Dietrich Buxtehude, aceptó a Johann S. Bach como discípulo, pero le puso como condición, casarse con su hija Margreta. Mucho era el amor de Bach por el órgano y mucha su admiración por el profe … pero la tal Margreta era una solterona sin perspectiva de casarse … tenía ya 30 años !
Siempre, desde niño, me dijo mi madre, y tiendo a creer que tiene razón “vos sos medio pasmado hijo, parecés inteligente, y de hecho lo sos en algunas cosas, pero en otras cuestiones más prácticas, sos bastante torpe”.

Después de la abolición de la esclavitud en USA, por la proclama de Abraham Lincoln, pasarían años hasta que la Decimoquinta Enmienda, aprobada en 1870, estableciera que los Estados no podían impedir votar (entre otras cosas) a un ciudadano en razón de su raza, color o condición anterior de esclavitud.

“Mort certa hora incerta” frase que estaba inscrita por lo general en los campanarios de nuestras Iglesias, marca una realidad inexorable: la muerte es una cosa segura, la hora? Esa la decide Dios …