

Empecé a trabajar antes de cumplir 18, por cuello y por necesidad, quería seguir la Universidad y el dinero no alcanzaba en casa para mi futuro, el que me trazaba, como Biólogo Marino (“Biólogo marino? – me decía mi papá – de que vas a trabajar? Limpiando peceras?”).

Así marcha el país, dejémonos de politiquerías y de sesgos ideológicos, todo va con una lentitud, pasmosa, y del pasmo al pánico hay más o menos dos centímetros cúbicos de materia gris.