El enamorado, despechado y abandonado, aquel que entregó su vida por amor y espera en vano el regreso de quien se fue, el que masculla versos y canciones sin sentido sin sentido y entabla pláticas con el cielo falso, mira fotos viejas y se pone a llorar …

Con motivos de mi conocida arrogancia, prepotencia, alta estima de mí mismo y presto a acercarme a los sesenta años, poseedor de todo el dinero y los recursos que se necesitaban, decidí perpetuarme, darme continuidad inmortal y crear (o sea no crearlo yo, sino que darle a un grupo tecnológico importante y avanzado) la tarea de crear otro yo.

Shoichi Yokoi fue reclutado por el Ejército Japonés cuando tenía 26 años, en 1941.

Te debo un tonel de explicaciones, mi hijo…

El Salvador era antes la ciudad de “eterna sonrisa”, hoy somos el país del “eterno vamos de prisa”.
San Salvador era antes “Ahí nos vemos” y hoy “ya no cabemos” …