Nosotros, salvadoreños, solíamos ser, según decía Roque Dalton, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, los que repararon la Flota del Pacífico, los que sembraron maíz en plena selva extranjera, los que construimos el canal de Panamá …
Se va haciendo necesario con el rumbo que va tomando el país, donde todos prometen y nadie cumple, ir buscando la manera de hacerse el loco. O sea, una serie de ítems y situaciones que nos tocan cotidianamente, incómodas, de las que no sabemos zafarnos …y hay que zafarse!
Entre aquellos de tripa de brontosaurio, amarrados con pita al extremo que se usaban en la era de las cavernas, hasta los que hoy nos ofrecen de colores, sabores, ultra – mega sensibles … han pasado 12 000 años ! (Tal vez más).

Augusto, a gusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).

En septiembre de 476 d. C., el comandante bárbaro Odoacro obligó al emperador romano occidental RomulusAugustus a dimitir de su cargo. El cronista de Constantinopla,Marcellinus Comes escribiría en la década de 510 que cuando "Odoacro, rey de los godos, tomó el control de Roma", el "Imperio occidental del pueblo romano ... pereció".

El circo llegaba a Sermeño, pequeña población del occidente nuestro, nombrada a la usanza de antes, en base a la estación de ferrocarril de los primeros dueños de esa finca … una vez cada de vez en cuando, o sea, pueblo chico, circo de pueblo …