Remontándonos a la era cavernícola, tal vez aquella época, de pterodáctilos, tiranosaurios Rex, y elección de pareja con jalón de mechas incluido, era sumamente más romántica que la actual …
… estaríamos muchísimo más jodidos de lo que de hecho ya estamos, con estas campañas políticas de “pego y devuelvo” pero carente de propuestas, de “sos igual que Funes” y “devuelvan lo robado” pero nadie devuelve nada … y aunque lo hicieran, sería solo para que se lo robaran otra vez …
Resulta que Alicia, persiguiendo al conejo, cae en un enorme pozo, un pozo, sin fin, no era un pozo mágico no .. era un bache de los que tiene la Santa Eduviges y todo Soya … bah todo el país , y cayó en un charco si … pero no era el charco de sus lágrimas, era el Acelhuate, un hilito de agua contaminada, y no habían conejos con relojes corriendo de un lado a otro, habían chuchos flacos, sin dueño y sin collar … Alicia había caído, no en el País de las Maravillas, sino en el Reino de Valetodo.


La primera cita había sido perfecta. Como en esos sueños en donde cuando ponés el pie, aparece el escalón. Esas cosas que ocurren siempre del modo correcto. Los dos venían de experiencias espantosas, de conversaciones vacías en citas que no tenían sentido y no habían llegado al encuentro con expectativas.

De niño nunca fui el más listo de la clase, más bien anduve por el promedio, pero del lado de abajo, me costaba entender cosas … me costaba usar el sentido común.