
La primera cita había sido perfecta. Como en esos sueños en donde cuando ponés el pie, aparece el escalón. Esas cosas que ocurren siempre del modo correcto. Los dos venían de experiencias espantosas, de conversaciones vacías en citas que no tenían sentido y no habían llegado al encuentro con expectativas.


(Ante el éxodo masivo de Salvadoreños, rumbo al sueño americano)
Llevo tres días y 19 horas mirando el sobre, dice mi nombre bien claro… no dice “y Sra.” porque simplemente no tengo… es más, el nombre de la que yo había planeado para convertirla en mi esposa, está en la tarjeta, pero dentro del sobre, lista para casarse con otro …
Antes de llevarle el perro de regalo a mi hija, por ser el día de su cumpleaños, le pregunté a la señora que criaba los cachorros si el animal tenía alguna preferencia especial en materia de aquello que más le gustara.