
Cuando yo era niño, mi padre, antes de enviudar, antes de los meses que pasó visitando día tras día a mi madre en el sanatorio mental, del que nos referiremos y hablaremos mas tarde ...

Hace 45 años todavía estábamos en el siglo pasado. Yo escribía canciones, tocaba en un grupo de Rock, trabajaba medio tiempo en un Blockbuster, todo valía la pena menos nada.
“Mario me llamo, Mario !” contestaba medio enojadón cuando alguien le decía Canuto fuera del teatro, fuera de la TV.
Cada vez se van enredando más y más, unas caricias que lento han ido perdiendo el camino, para llegar a su destino final.

El dolor es fuerte y desgarrador. Dolor ante todo por lo sucedido, pero también duele la angustia por lo que aún puede suceder …