
Tuve miedo de que los alienígenas aterrizaran, no lo niego, pero también vergüenza: los dos redondeles estaban sin terminar, y es más, el tráfico entre ambos, insufrible, pero eso pasó a la historia …
Me daba muchísima pena que llegaran a la ciudad y aun no encontraran finalizada esa genial muestra de brutalidad artística: El Monumento a la Michi, que lo hallaran a medias, no sé, era una mala imagen para la ciudad de su aterrizaje ...pero bien …

Usted sabe que a nuestro zoológico, a duras penas le quedan leones, rotarios llegan de visita cada dos por tres algún domingo, pero leones, un par y mal alimentados … ahora bien

Pasé la tarde trabajando; no fue un capricho de momento, ni lo hice para divertirme. Trabajar no es mi hobby …
En las cantinas de los alrededores del Parque Centenario, donde leyendas se cuentan y renuevan, transformándose en mitos, aun se cuenta la historia de Forúnculo Rivas.
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Ánimo muchachos – voceó el Ing. Redondo – siento oxígeno, percibo una entrada de aire, no debemos estar lejos.

El problema de los salvadoreños es que pasamos mucho tiempo ocupados haciendo nada, pero tratando de hacer creer a los otros de que estamos extremadamente atareados.

Para establecer los parangones que me llevan a resolver este dilema, en El Salvador, donde todos somos réplica de alguien, en el que King Flyp es una especie de Eminem local , La Choly es el Howard Stern salvadoreño, Atlético Marte es la versión nacional del Manchester United y Omar Angulo es el Bob Dylan cuscatleco, para la mayoría de la gente yo vengo a ser una suerte de Hugh Hefner usuluteco.