Doctor, Doctor… necesito su ayuda, necesito que haga algo por mí…
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No es ningún pleonasmo, ni asunto de sarcasmo, los dos la vimos de lejos, a ambos nos gustó; no somos degenerados, no somos escandinavos, a todos les gusta el pescado, pero a pocos el atún …

Nos causa una agradable sorpresa, que el Dr. Epanimondas Tétrico, profesor de lenguas muertas, doctorado en Esperanto, enviara una vez más, cuando creíamos que el año languidecía sin su aporte, su propuesta de villancicos para estas fiestas.

Es complicado, y más se complica cuando personeros del Gobierno tratan de explicar cómo se aplica la “contribución especial”. Viniendo de personas que son incapaces de mear contra el muro sin mojarse los zapatos, nos proponemos ayudar con estas fórmulas:
Por motivos de mi conocida arrogancia, prepotencia, alta estima de mí mismo y presto a acercarme a los cincuenta años, poseedor de todo el dinero y los recursos que se necesitaban, decidí perpetuarme, darme continuidad inmortal y crear (o sea no crearlo yo, sino que darle a un grupo tecnológico importante y avanzado) la tarea de crear otro yo.

Fue esa época cuando la Sociedad Mundial de las Naciones ya no nos aguantó más, ya nos habían advertido una vez … “si siguen con esas chanchadas, corrupción generalizada, a la papa la papa …, megáfonos, inseguridad, escándalos y cortinas de humo se me van mucho … fuera del planeta”.
No sé si es pila mía, o si le pasa a algunos más, pero el entusiasmo del viaje, de salir de la Patria, de ir a conocer el mundo, me alegra un rato … y después me llega el bajón …

Desde niños nos explicaron que para saber si un perro es joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. Con los países, entonces, hay que dividir su edad entre 14 para saber su correspondencia humana.

Este mail que usted acaba de recibir no es una cadena. Por lo tanto, se lo aconsejo, destrúyalo sin reenviarlo.
