Quedamos en reunirnos con un viejo compañero de la primaria que no veía desde los años ochenta, el “Gordo” Peláez, del que tuve noticias a través de una red social. Nos citamos en un bar, nos palmeamos con cariño falso, pedimos unas cervezas.
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- "" Perdón Weston, que me dijiste? Con el ruido de todos estos cowboys en esta cantina, no se oye nada - dijo Emily, la hermosa cantinera de este salón de vaqueros de paso al sur de Utah, por donde hacían parada todos los buscadores de oro camino a California.


Niño que ya no naciste…. dónde te fuiste?
Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la impuntualidad, en la mentira gratuita.

Mi amigo “la nutria” estaba un poquitín borracho, habíamos empezado a tomar desde que llegamos a Las Vegas, Nevada, hacía 2 horas atrás. La emoción de estar en esta ciudad nos había desbordado, era el sueño hecho realidad.
Cada día llegan más turistas al país, puede ser por las playas y las cercanías a las montañas, por el morbo de las noticias en el exterior, porque no tienen que andar cambiando billetes, todo sale de “a dólar” por el “efecto Abreu”, en fin, pero vienen …
Apareció en uno de esos anuncios “chafa” en Internet, que no querés leer, pero te termina persiguiendo por toda la pantalla igual, hasta que le das “click”, menos por entusiasmo más por cansancio …