


Cuando moría el siglo pasado, exactamente en 1997, tuve conciencia de que los computadores habían llegado para quedarse. Supe también que la nueva tecnología me costaba un mundo (por no decir otra palabra), pero era mi trabajo, así que contraté un informático para que me guiara.

Que ingería cianuro en pequeñas dosis diarias, desde adolescente, por eso no moría envenenado, que dormía sobre cloques de hielo para no congelarse. que podía mantenerse más de tres minutos bajo el agua por lo que no se le podía ahogar …

La cabeza del fútbol salvadoreño, vive mirándose el ombligo. Eso hace las ocho (8?) horas laborales del día … nada más.

Apreciado Santo Padre: