Antes llorábamos al pelar una cebolla, ahora lloramos al ver el precio que tenemos que pagar para comprarla.
Cada vez se van enredando más y más, unas caricias que lento han ido perdiendo el camino, para llegar a su destino final.

A inicio de los setentas, yo era pianista de un bar, Rita era la mesera, era un bar pequeño, lo suficientemente grande para que mi piano se escuchara pero demasiado pequeño para los sueños de Rita…
Coincidir contigo , ha sido la broma más bonita que la vida me puso , para enseñarme tanto y en silencio.

No te faltan arroyos para juntar la fuerza de un rio ni ríos para proclamar la serenidad del mar ...


La historia es completa y absolutamente cierta. Le agrego nombres y circunstancias, pero es real de cabo a rabo.

Los pantalones tan americanos, tan pro USA, tan del vaquero de Marlboro y de los buscadores de oro, tan guantecito donde se enfundan, las más bellas y esbeltas figuras femeninas que nos provocan chorros de baba …