
Nuestra política salvadoreña es una eterna “caja de Pandora”, salta la liebre por cualquier lado, todos roban, algunos centavean y otros arrasan, algunos mantienen damas y otros mantienen vicios, unos mantienen apariencias y otros mantienen cuentas en el extranjero, otros mantienen la sumatoria de todas las anteriores

Digamos Andrés, nació en un hogar humilde, regenteado por madre solamente, porque padre, pasó, sembró semilla y después, si te he visto no me acuerdo. Su madre, primero echando tortillas, después comprando una máquina de coser y por último colocándose de planera en una maquila, logró sacar adelante a su hijo.

Yo soy Timoteo Pampa
Un gaucho …bien endeudado
Igual que todos mis compatriotas
Debemos lo que no hemos disfrutado

Estaba en el entierro de una persona, al parecer había fallecido de causas naturales, el cuerpo estaba tendido sobre el ataúd de madera color negro, lo habían vestido con un traje

Nunca más, nunca … contamos los días para cerrar los años más tristes de la historia política del país, no podemos reclamar nada, nosotros salvadoreños, nosotros mismos con nuestros votos, los pusimos ahí, pero aprendamos de los errores … nunca más, nunca.

Han vuelto a bocas de todos, bocas de inodoro y bocas de pétalo, las malas palabras … las palabras soeces de siempre, se pueden oír en labios de un funcionario, un locutor radial, un adinerado cuando a través de su banco se quiere quedar con tu dinero y el ratero cuando a través de una amenaza se quiere quedar con tu celular …

El refrán popular, denomina a aquellas fiestas, donde los invitados arrasaron con todo, la comida, la bebida, los manteles, los centros de mesa, los delantales de los cocineros y de paso le tocaron las nalgas a un par de meseras …

Cuando se abre el telón Alfredo y Bernal ya están en el centro de la escena, conversando sin mirarse. No tienen más de cinco años cada uno. Están en la caja de arena de un espacio público, un parque o plaza, rodeados de baldecitos, moldes y juguetes.
Tuve el chance de conocer Pénjamo, después de haberme empilado con el nombre de la locación por la canción, rancherota hermosamente descriptiva de José Alfredo Jiménez,
que lo pintaba como un pequeño paraíso rural…
El Papa Francisco nos pegó un jalón de orejas … “tratemos de vivir una Navidad menos mundana”.