
Ley fundamental de Murphy
Todo lo que puede salir mal, saldrá rejodidamente peor.

Yo persisto, insisto, desvisto … luego existo; pero existo, no desisto, sigo mi rosa de los vientos, con intentos de nunca desviarme del lado iluminado de mis tiempos …

Creo que todo empieza con la celebración de nuestro último aniversario, estábamos en un restaurante y de pronto, de la nada, vi una reacción rara en tu cara, una mirada que no me pertenecía. Ingenuo como suelo ser, seguí la línea de tus ojos y justo entraba un fulano al lugar, quien no sé quién es … ni conozco … pregunto inocentemente …
La penúltima vez que salí disparado de un cañón fue cuando Ofelia se mandó a mudar con Maxi, nuestro hijo y me dejó. Harta, cansada de tanta pobreza, para siempre.
Yo te encontré exactamente en el punto donde estaba perdido, dos cuadras más adelante de mi soledad, y debí pasar de largo, a sabiendas que algo como tú y yo solo podía funcionar … mal.
Te extraño, extraño tu presencia
y aprendo objetivamente
a detestar tu ausencia