
Y era lo que se llamaba una mujer pública, cómo explicarlo sin decir la palabra? Realizaba trabajos nocturnos y no precisamente de enfermera en un hospital, alquilaba sus besos y vendía romances en camas de moteles y pensiones…

Compatriota, le quiero confesar algo entre nosotros, entre usted y yo, algo triste, lamentable. Todos los días nos llegan correos electrónicos, mensajes de texto, por las redes sociales y cartas en papel con problemas que mucha gente, muchos salvadoreños tienen y creen que si lo contamos al aire en TV, ese problema se va a solucionar.
El palo del sacudidor que Eulalia, sirvienta salvadoreña en Texas, menea mientras mueve su frondosa osamenta al ritmo de “La gozadera”, pega con el florero lleno de cardos, que no cae porque se detiene en la esfinge a escala de la Estatua de Libertad que al caer, tuerce el retrato del honorable Archibald Duster Jr. Fundador de la familia cuya barba de chivo queda orientada al suroeste.

Por dura que suene la frase, siempre he sido de la idea, que a estas democracias nuestras, “latinoamericamente imperfectas”, de vez en cuando les cae bien, un dictador …pero ojo ! Al estilo Lucio Quinto Cincinato.
Luisa
Luisa fue mi primera novia, y el gran amor que yo sentí por ella tenía su fuente en el parangón que yo establecía entre nosotros, por una parte, y la pareja Supermán-Luisa Lane (de la historieta Supermán, de la que era fanático) por otra.
Japón, un país magnifico y sobre todo bellísimo en cuanto a tradición, educación, cultura, siempre tuvo, y aun más en la época Imperial (varios períodos) una marcada tendencia a dejar en tercer y cuarto orden, el rol de las mujeres …