
Yo sé. Todos sabemos, que los pescados grandes son otros. Ya sé que son otros los que llenaron de dólares sucios, con las ventas de anfetaminas, los maletines conexión Río, conexión Caracas, los aviones y las cuentas en el exterior.
Don Nispero Vestales venía cabalgando al trote lento con su caballo viejo, se moría la tarde, venía de ver su terrenito (cuatro manzanas de granos básicos, pero si la sequía no lo jodía mucho daba para vivir).

Hay un lugar donde nunca, donde nunca fui, donde siempre estoy, donde sueño llegar pero nunca voy …

“¿Que más pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor…” (Alfredo Espino “Un Rancho y un lucero”)
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No nos cuadran las cuentas ... que los hicieron? Lo quemaron? Como desaparecen más de 600 millones de dólares del Estado y se pierden en humo? Ojalá me equivoque pero me temo que si llegan las perforadoras de POGESA (famosas en América) y llenan de pozos todo el suelo y plataforma marítima nacional, no van a encontrar nada ….
—Buenas noches — me dijo la robot fosforescente que apareció en mi habitación una madrugada del siglo XXI — lamento asustarlo, soy de Ganímedes, estoy en misión de exploración.