
El escenario político salvadoreño, hagamos de cuenta, es un restaurante chino. Está lleno, repleto de gente, todas las mesas ocupadas, es lógico, todos los salvadoreños sabemos que el país se va la mierda, pero queremos ser los primeros en enterarnos, a donde mierda va ?

Sopla un viento del este
en tu mejilla oeste
y borra las lágrimas que no te mereces
El caso de siempre
tu corazón sangrando
una vez más …
Sos un desastre, sos un error, sos un estorbo, un cero a la izquierda pero mucho peor, sos una plaga, peor que la langosta, sos la parte agria de la leche echada a perder, vasca, nausea, vómito, sos agua estancada, podrida, nido de zancudos, caldo de dengue y chikungunya, sos un onanista, preservativo usado y mal amarrado.
Ríos de saliva que terminarán en cascadas, cataratas, esteros que drenan al mar, en el 2020, todos nos volvimos políticos, todos fuimos médicos, todos eruditos en estadísticas, todos meteorólogos,todos hablamos con propiedad de que si la molécula del virus flota en el aire o cae al sueelo … baba y más baba, saliva y más saliva …

Para establecer los parangones que me llevan a resolver este dilema, en El Salvador, donde todos somos réplica de alguien, en el que King Flyp es una especie de Eminem local , La Choly es el Howard Stern salvadoreño, Atlético Marte es la versión nacional del Manchester United y Omar Angulo es el Bob Dylan cuscatleco, para la mayoría de la gente yo vengo a ser una suerte de Hugh Hefner usuluteco.

La Roma Republicana fue tan sabia, que en momentos que Roma se encontraba en peligro, o ante una crisis de difícil solución, derogaba todas sus instituciones democráticas por seis meses y entregaba el poder total a un “dictator” (dictador)