
Augusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).
Es exactamente lo que un hombre como yo
no necesita
la negación de mis afirmaciones
el “nunca jamás” de las condiciones
de mi madre:

Con el pasar de los años nos vamos dando cuenta de la inminente verdad, sobre como nacimos originales y moriremos siendo copias, lo digo porque recuerdo que hace algunos años acompañé a mi padre a nuestro coloso (Estadio Cuscatlán).
Para toda Coca Cola, existe una Pepsi; para toda Aspirina, una Mejoral; para toda HP, una Compaq, de la misma manera que para Walt Disney, siempre existió un competidor eficaz e implacable, que a veces llegó a superarlo …

Lo más divertido del fútbol, es que nos apasiona lo que los jugadores hacen con los pies, pero en un inicio, todo se jugaba con las manos … al revés de lo que hacen los dirigentes, que jamás pusieron los pies pero son los primeros en meter la mano.
“Se partió en Nicaragua, otro hierro caliente
Con que el Águila daba, su señal a la gente
Se partió en Nicaragua, otra soga con cebo
Con que el Águila ataba, por el cuello al obrero …”
(Silvio Rodríguez. 1979)