
En medio del caos de la Guerra Fría y la irrupción de la minifalda, durante julio de 1966, se jugaba en Inglaterra la confusa, polémica y muy pero muy manoseada 8º edición de la Copa Mundial FIFA.

Absolutamente.
Tanto así que hasta nuestros políticos, habitualmente tan poco astutos, se dan cuenta de este fenómeno, y aprovechan el embeleso futbolero para:

Hemos vivido equivocados!
Mientras muchos se preocupan por los residuos fósiles, el agujero de ozono, las centrales nucleares y chorradas así que están destruyendo al mundo, hemos llegado por otro lado, a conclusiones alarmantes:
El efecto invernadero y sus nefastas consecuencias sobre el cambio climático, lo producen los pedos de la vaca.

Mi Sol brilla en el frío, que marca su ausencia , sabe como quemar así de lejos, ante la carencia permanente de su presencia , llenándo de su calidez cada poro de mi piel que lo espera.

(Reflexiones para tomar muy poco a pecho)
Básicamente, necesito que me expliquen, porque el cine y la T.V. me dieron a entender a lo largo del tiempo que los buenos eran los muchachitos y los vaqueros y los agentes secretos norteamericanos y los malos eran los indios y los rusos.

Corriendo a metros apenas, pero lejos del último vagón del último tren a Moscú, seleccionados vestidos de azul, y un cacho más atrás …algo rezagados el “Primi” y su cuerpo técnico.