
Yo debía tener, a lo sumo diez años, pequeño inquisidor, curioso investigador de cualquier cosa que surgiera, en aquellos veranos eternos, cuando todos los primos, en vacaciones escolares, éramos mandados al campo para “endurecer nuestro carácter”.

En aquellos dorados sesentas, cuando la TV todavía era un elemento selectivo, lejos del alcance de nuestros confines proletarios, barrios obreros de mucha gente y pocas esperanzas, donde los sueños siempre quedaban postergados para fin de mes y de ahí para nunca ...

-De postre tenemos sorbete, pastel de queso, tres leches y tutti frutti - le dice a uno el mesero, pida uno postre o no, en un restaurante.

La niña, saca la muñeca del empaque … y se ilumina una sonrisa en sus labios es una Barbie, su Barbie … la mira, acaricia su pelo, alcanza a decirle …”que linda eres Barbie” …
Corría el año de 2008, un hombre de 57 años que vivía en Kasuya, Japón, soltero, minimalista, trabajador como todo japonés, creía que vivía absolutamente solo, en la más abyecta soledad … pero no era cierto.
La guía turística se puso de pie en medio de la nave espacial, que acababa de aterrizar, se quitó la escafandra, dio media vuelta y hablo a todos los tripulantes de la cosmo nave (Turistas Yihadistas del floreciente y próspero Estado Islámico ... en su mayoría).