

El payaso Dominó se sentó desolado en medio de la pista del circo, otra tarde más y no había llegado nadie a la carpa.

Ojos postizos, rojizos, ojerizos, con el alcohol y el humo fronterizos, lentes de contacto debajo de esos falsos rizos, nada queda de lo que Dios hizo, ayer color mestizo, hoy rubia cenizo, quien es el autor intelectual de semejante crimen?… hay que denunciar a quien lo hizo.

-¿Vos y yo hacemos el amor o simplemente tenemos sexo? Cuestiono él.
-Creo que ninguna de las dos.