
Tan preciso y silencioso,
como cautivante seductor,
apareciste un día,
en mi campo visual.


Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.

Yo soy un amante de la femineidad, o sea, de todos aquellos rasgos, gestos, voces, actitudes, que hagan de la mujer, una mujer…. Esos rasgos están presentes en todas las mujeres, desde la más bella hasta la menos agraciada, y me encantan…como hombre sencillamente me encantan.
Nuestro país es maravilloso, la farándula de la que carecemos (Gracias a Dios!) en el medio artístico, la suplen los y las políticas (Gracias a Belcebú …. probablemente).