
Esto que llamamos calentamiento global, y que nos tiene la cabeza y “el que te dije” bien tostados, comenzó a expandirse y crecer a fines del siglo XVIII, cuando no bastó la leña para impulsar las máquinas creadas por la Revolución Industrial y fue preciso acudir a la explotación masiva del dañino carbón mineral.


Los cazadores-recolectores, con quienes empieza la Historia del Mundo allà por las Mesopotamias , no tenían dinero. Cada banda cazaba y fabricaba casi todo lo que se necesitaba, diferentes miembros del grupo pueden haberse especializado en diferentes tareas, pero compartían sus bienes y servicios a través de una economía de canje, favores y obligaciones.
De estas soledades, inconmovibles, nefastas, tristes, desesperanzadas y agotadas, hechas trizas y aun con capacidad de esbozar una risa … en los momentos que sabemos perfectamente que nunca va a estar acompañado el desierto de nuestras vidas …
“Nunca discutas con un idiota, la gente a tu alrededor puede no notar la diferencia” (Emmanuel Kant).