
Yo vivo en un país, donde cada día, a las 3 00 am, casi mil compatriotas dejan su casa y sus familias buscando la vida a través de un camino lleno de muerte, quizás nunca vuelvan a ver los haberes que dejaron, quizás logren llegar… van tras el sueño americano.
Muchachos preparemos la cortina de humo
uno para todos, todos para ninguno
elijamos pareja, elegante y con esmero
Bailemos compañeros el vals del desafuero
Luisa
Luisa fue mi primera novia, y el gran amor que yo sentí por ella tenía su fuente en el parangón que yo establecía entre nosotros, por una parte, y la pareja Supermán-Luisa Lane (de la historieta Supermán, de la que era fanático) por otra.

Cuando los científicos visitan una parte escondida del planeta (digamos, un respiradero en las profundidades del océano o una montaña selvática aislada) rutinariamente encuentran docenas de especies que nunca han sido documentadas.
Sonia siempre llevaba en su carro a sus tres amigas, compañeras del equipo de Volleyball y las dejaba a cada una en su casa. Esto ocurría desde hacía dos años. Una rutina perfecta que les servía a las cuatro para conversar un rato más después del entrenamiento.

(Reflexiones para tomar muy poco a pecho)
Básicamente, necesito que me expliquen, porque el cine y la T.V. me dieron a entender a lo largo del tiempo que los buenos eran los muchachitos y los vaqueros y los agentes secretos norteamericanos y los malos eran los indios y los rusos.