Siempre, desde niño, me dijo mi madre, y tiendo a creer que tiene razón “vos sos medio pasmado hijo, parecés inteligente, y de hecho lo sos en algunas cosas, pero en otras cuestiones más prácticas, sos bastante torpe”.
Acerca de la vida del cuarto Emperador Romano, Tiberio Claudio Nerón Germánico (nacido en Lugdunum, la capital de la Galia en tiempos de Augusto -cerca de la actual Lyon- el año 10 a.C.) se conocen, como siempre más lo que se decía de él, de lo que él realmente dijo … o hizo.
Claudio fue proclamado Emperador por la Guardia Pretoriana, aceptado por el Senado y de inmediato, ese hombre al que casi todos despreciaban, sorprendió por su gobierno prudente y sagaz.
El amanecer del tercer día de la creación,
debió ser algo muy parecido a éste …

Yo y usted discrepamos totalmente en nuestras formas de pensar, pero oiga … eso no implica que nos vamos a agarrar a patadas por eso, ni a trolearnos en redes y medios como infantes adictos a la masturbación … no?
Siempre he sido de la idea, que Dios, nos da a cada quien, a uno de los seres de su creación un talento … uno, que es diferente de otros que les otorga a cada uno de sus hijos, de tal manera, que con la ayuda de ese talento, podamos navegar a salvo por la vida.