Leyendo los periódicos, me enteré hace días que falleció el padre de un muy buen amigo de los tiempos de escuela primaria, por ahí me lo encontraba cada dos por tres y siempre era un festejo. Resolví pasar por la funeraria que anunciaba la necrológica a darle un respetuoso abrazo.

Así como la coronación de un montañista, debe ser sin lugar a dudas alcanzar el Everest; la de un nadador cruzar el Canal de la Mancha; la de un pintor o arista de artes plásticas, exhibir en el Louvre …

Y no era linda, o sea, no era una belleza, sino más bien todo lo contrario, con sus gafas gruesas y su cuerpo tan delgado y frágil no llamaba la atención de sus compañeros de universidad a su alrededor.

El problema es la brevedad de nuestra memoria y lo extenso de nuestra ignorancia, nos concentramos a hablar, prensa, medios, seres humanos, del bendito muro de Trump que ni siquiera se ve forma de que pueda comenzar a construirse …
En un principio, el concepto tomó su tiempo en calar en los ánimos británicos, más cuando los primeros discursos de convencimiento estuvieron a cargo del Presidente del diminuto país a quien a duras penas se le entendía en español, imposible en inglés …

Todo el mundo me pregunta …”Chele, que ondas con esto de el clima en nuestro país? Estamos locos? De pronto llueve como loco en mi casa, se me inundan los canales y llego a mi oficina, aquí nomás en el centro … y el sol radiante!”