
Vamos a darnos prisa, lentamente ... con calma, porque estamos apurados, así como la famosa frase de el Quijote, que paradójicamente nunca fue escrita por Miguel de Cervantes que dice ... "Vísteme despacio Sancho, que estoy apurado" ... así lentamente ... porque urge.
Es como en un “Big Brother” concebido en la más febril fantasía de George Orwell, los salvadoreños somos vigilados, espiados, señalados, apuñalada nuestra privacidad a diario y sistemáticamente.

Todavía nos recuerdo, tu y yo y una amiga del lado de afuera de la puerta de juncos, avisando si alguien venia, tratando de hacer o deshacer el amor frenética y sudorosamente, mientras ahogábamos nuestros gritos y jadeos escuchando Radio Saigón.

Así como cambia el planeta, sus estructuras geopolíticas, guerras tras guerras, cientos de países simplemente han ido desapareciendo del mapa.

El barril de petróleo baja a su mínimo precio, el menor registrado desde Diciembre 2005, $ 55. 24 el barril, desplomándose casi un 2 % cada día en el mercado internacional. Tambalean entonces los Gobiernos y aparatos económicos basados en exportación de petróleo como Rusia y Venezuela, mientras los consumidores del mundo (lo cual no incluye a El Salvador, por supuesto) experimentan bajas sensibles al precio del consumidor.
Las oímos “clac, clac, clac” todo el día, en nuestras casas, en la calle, en el súper, la chancleta, calzado popular ideal para climas tórridos nuestros, la que sentimos tan propia y nuestra … no tiene nada que ver en sus orígenes con nuestro suelo Patrio y menos aún con la vecindad.