
'No, no sé ... yo creo que no, fue afuera, sí afuera ... no, lógicamente no terminé dentro tuyo, o ... al menos no me acuerdo, pero .. bue ! Me acordaría, estas cosas no pasan así nomás ...

Recuerdo ese día era el que más esperaba con ansias una alegría me embargaba todo el cuerpo, era un adiós a las tareas, exámenes y demás compromisos que como estudiante era la única responsabilidad que tenía, en fin tres largos meses para descansar, haraganear, jugar.

Como se te ocurre pensar que a pesar de haber sido abandonado en las más abyectas condiciones de rechazo y desprecio, de portazo y “ahí nos vemos”, de “me voy” y “no me busques”, todavía quiero algo de vos ?

A inicio de los setentas, yo era pianista de un bar, donde Rita era mesera.
Resulta que Alicia, persiguiendo al conejo, cae en un enorme pozo, un pozo, sin fin, no era un pozo mágico no .. era un bache de los que tiene la Santa Eduviges y todo Soya … bah todo el país , y cayó en un charco si … pero no era el charco de sus lágrimas, era el Acelhuate, un hilito de agua contaminada, y no habían conejos con relojes corriendo de un lado a otro, habían chuchos flacos, sin dueño y sin collar … Alicia había caído, no en el País de las Maravillas, sino en el Reino de Valetodo.
Quiero escribir sin pretender tirármelas de santo o profeta, si se me permite, de un concepto totalmente vital, que tendemos a dejar caer en el olvido... es una sola palabra que encierra dos mil actitudes...