“Nunca discutas con un idiota, la gente a tu alrededor puede no notar la diferencia” (Emmanuel Kant).

Creo que todo empieza con la celebración de nuestro último aniversario, estábamos en un restaurante y de pronto, de la nada, vi una reacción rara en tu cara, una mirada que no me pertenecía. Ingenuo como suelo ser, seguí la línea de tus ojos y justo entraba un fulano al lugar, quien no sé quién es … ni conozco … pregunto inocentemente …

No pretendo ser crítico cinematográfico, nada más alejado de eso, voy una o dos veces al cine al año, si la película me llama la atención, si no, eso de pasarme dos horas sentado viendo una enorme pantallota me suena a pérdida de tiempo …

Nos quedamos hablando del grave problema de la escasez de asientos y la abundancia de bolos en los cócteles, las estimadas señoras y señoritas que poseen un buen busto y lo “presumen” (como se dice ahora aunque no tenga nada que ver) terminan con un chorro de baba en el escote de tanto borracho que les pone la cabeza en el hombro … nasty!

Y en medio de los vientos de Navidad que nunca llegaron, y los regalos de Navidad que quien sabe si llegan (gesto de contar chirilicas y ver que no ajusta), y la Reforma de Pensiones que si llegó pero ..., los Salvadoreños desesperanzados y desempleados y con flacas esperanzas en el 2023, más flacas que el "Fideo" Di María.... llegamos a la final del Mundial.

Estamos plenamente conscientes que el paisito está quebrado, ya revisaron y saquearon todas las gavetas y no hallaron nada más, o sea que es el momento en que nos pongamos de solidarios y entendamos que vamos a tener que agregarle unos cuantos dólares más a nuestro pago de renta … no podemos dejarlos solos.