
Ahora después de vencer el tiempo, ahora que los deseos renacen en mi piel te beso y te siento...
Te beso y me pierdo en tu beso, ese irrepetible, inconfundible que no precisa de antesalas para borrar los silencios.
“Nunca discutas con un idiota, la gente a tu alrededor puede no notar la diferencia” (Emmanuel Kant).

Creo que todo empieza con la celebración de nuestro último aniversario, estábamos en un restaurante y de pronto, de la nada, vi una reacción rara en tu cara, una mirada que no me pertenecía. Ingenuo como suelo ser, seguí la línea de tus ojos y justo entraba un fulano al lugar, quien no sé quién es … ni conozco … pregunto inocentemente …

El líder mundial, después de una jornada agotadora, en la que había decidido la invasión armada de dos naciones (una latinoamericana y una africana, en nombre, por supuesto de la democracia), luego de derrocar a un dictador en Asia y aumentar los intereses moratorios de la deuda externa a niveles de ahogo, para recuperar el déficit fiscal, como a eso de las ocho treinta de la noche, se retiró a su recámara de descanso.
Se vieron desde lejos ...
Los prados austríacos permiten esa capacidad de encontrar en la llanura dos puntos distantes en la lontananza, que poco a poco se convierten en la figura de dos enamorados que corren, con sus melenas al viento, sus ansias, su juventud ... al abrazo semanal ...
Parece mentira, y hasta suena a chanza si lo planteamos como tal, pero es totalmente cierto y absolutamente comprobado, la industria de la prostitución creó un poderoso generador de ingresos para la república y luego Imperio Romano.