
No debe de haber mayor tristeza que la de ser prisionero de tus propios temores, más aún que de tus propios captores …
No debe de haber mayor tristeza que la de no poder confiar en nadie, y mucho menos en los que están al servicio de prestarte una seguridad … confiable.


Lo que pasa es que la culpa la tienen las rockolas, nos mintieron …
Cierto que casi no existen ya, pero re contra ametrallaban con aquello de “Dicen que los hombres no deben llorar, por una mujer que ha tratado mal …” que cantaba un tal King Clave y aparte de diez mil paradigmas herencia de las sociedades patriarcales machistas del siglo pasado … nos vendieron una realidad cambiada.
Ese año 1980 fue un año de mierda, para el olvido. Asesinaron a nuestro Beato Salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, y a Lennon y murió Jean Paul Sartre, Hitchcock y Alejo Carpentier … el cohete soviético Vostok-2M explotó en su plataforma de lanzamiento y mató a 50 personas

Este post, de entrada, un año después de haberse iniciado la guerra “que duraría 72 horas” (según Vladimir Putin, no tiene nada que ver, ni pretende ser, un análisis político de la situación. Así que lo aclaro de entrada, nada tiene que ver con ideologías y sí con los largos tentáculos económicos, que causados por la misma, afectan incluso a nuestro país.

Los migrantes recorren kilómetros pero jamás se despegan la Patria, Patria que llevan adherida a cada poro, a la piel, a sus injusticias y sueños, Patria que los patea y los expulsa con hambre, miseria e injusticia …