

Aleluya! Albricias y enhorabuenas! He descubierto que entre mi caudal de defectos múltiples, tengo un punto a mi favor, no soy ningún superhéroe, pero tengo vista de Superman.

El presidente de los Estados Unidos no siempre ha tenido gente que lo proteja. En los primeros años del país, mucha gente creía que la joven república democrática era inmune a la violencia política. La Casa Blanca estaba incluso relativamente abierta; sólo un policía y una secretaria se interponían entre el presidente y la avenida Pennsylvania.
Claro, ahora nos toca agarrar los colores nuestros, de firpenses, ante los tres últimos sucesos y hacer el mea culpa …