
El concepto de nombrar huracanes con nombres de personas, surge a mediados de los 50´s, era una manera de tratar de explicar lo inexplicable a la población, o sea que llegaba un visitante con malas intenciones al vecindario, éste se llamaba “x” y había que estar pendiente.

Dejémonos de ondas, por mucho que uno crezca, “madure” y diga o pretenda que nuestras fechas de cumpleaños “ya a estas alturas nos resultan indiferentes”, siempre, desde la semana anterior, la noche antes, uno tiene las arañitas en la panza que avisan que el modo “expectativa” para la fecha está alerta.

Como querés que te quiera si no tenés derecho siquiera a caminar seguro por la acera?

Éramos una cofradía de pre púberes revoltosos, terror de la escuela, pánico de la colonia, pero en la manera que se era revoltoso con 11 años y en los 70´s o sea, nuestros máximos delitos eran tocar el timbre de una casa y salir corriendo hasta la esquina ..
Entre 1945 – 1950, comenzó en nuestro país, la labor – a veces institucional, como en el caso de Cihuatán, otras veces particular, como en el caso de Tazumal – de preservar, descubrir y excavar los antiguos centros y sitios ceremoniales/habitacionales arqueológicos de nuestro país.
