
Nunca fue un buen tipo el tal Caracalla, embustero, falso, bueno .. tan falso que ni siquiera se llamaba así ...

La noticia de la Associação Chapecoense de Futebol, equipo humilde de la zona Oeste de Santa Catarina, Brasil, empujador, luchador, guerrero, que en vísperas de disputar su primera final de fútbol internacional, cae con sus sueños, ilusiones y avión a tierra, ha sonado la campana interna de nuestras emociones.
Duele, como pocas cosas duelen en la existencia … podemos reventarnos el cráneo buscando culpables y vamos a encontrar quinientos … pero diluir las culpas entre quinientos, una vez más, deja ningún culpable y múltiples incertidumbres.

Si pasara una vez, cada de vez en cuando, sería una maravilla, pero no es así, es el diario trajinar de nosotros salvadoreños, en la capital de nuestro país.

Es muy sencillo, comenzar por un ejemplo, lea solo el comienzo de uno de los libros más antiguos del mundo y aprenderá que hubo un tiempo .. hace mucho, mucho tiempo en que la gente, al menos dos de ellos en particular, caminaba completamente desnuda sin vergüenza alguna, hasta que la tentación de una fruta de color rubí y con forma de manzana, echa todo a perder …

Nuestras mujeres son bellísimas, divinas, con un don de astucia que una de dos, con el tiempo se va agudizando o nosotros los hombres, nos vamos “alelando”.