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- No Licha, no me jodás, mirá, es casi medianoche, mis hijos han de estar en casa llorando de hambre con el bueno para nada de mi marido, que para él cocer frijoles cree que necesita aguja e hilo, que no hace un huevo ni por casualidad, mañana tienen clases y vos querés que sigamos contando fotos de caritas como que fuera el álbum Panini.

Mientras el profesor de marras nos restregaba la papeleta de examen de nuestro hijo con un hermoso 1.8 de calificación, o sea recontra reprobado, y con peligro de perder el año, me preguntaba … donde había volado el coeficiente intelectual de mi hijo en los últimos dos años ?

Vamos a darnos prisa, lentamente ... con calma, porque estamos apurados, así como la famosa frase de el Quijote, que paradójicamente nunca fue escrita por Miguel de Cervantes que dice ... "Vísteme despacio Sancho, que estoy apurado" ... así lentamente ... porque urge.
Me daba muchísima pena que llegaran a la ciudad y aun no encontraran finalizada esa genial muestra de brutalidad artística: El Monumento a la Michi, que lo hallaran a medias, no sé, era una mala imagen para la ciudad de su aterrizaje ...pero bien …
- Ahhhhhhh lort lort !! – salió gritando espantado el Profesor danés Erick Gorenssen, del servicio sanitario un restaurante de primera clase, con los pantalones a media rodilla, poniendo de pie a todos los comensales, que creían que había terremoto o algún muerto en el SS Caballeros.

Más allá de Pataya Beach, tres kilómetros y medio dentro de la caverna de Tham Luang, donde los jugadores del “Wild Boars” (Jabalíes salvajes), celebraban sus victorias como algo cotidiano, casi a manera de ritual, el milagro hizo historia... pero todo el proceso, el heroísmo, nos deja enseñanzas ... igual que los 33 mineros de Chile ...