
Augusto, a gusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).

“Los que nunca nadie sabe, de donde son …” (Roque Dalton).
Se acerca el 1 de mayo, me voy porque me toca, nunca me fui cuando ustedes quisieron, me voy sin que me vayan, nunca me fui porque nunca me fueron …. lero lero, lero lero.
Usted se preguntará … si soy tan buen ladrón, como es que estoy preso ?