Cuando tenía once años tuve la suerte de conocer, tal vez, al personaje más icónico de mi vida, el que me iba a marcar, a su vez, el resto de mi existencia.
Siempre habrá lágrimas abundantes para llorar a nuestros muertos, el olvido no nos permite y Gracias a Dios es así, abandonar a quienes quisimos … aunque no alcancemos jamás a saber donde están sus despojos, donde rezarles al menos.

Nunca jamás, a lo largo de casi un siglo, hemos celebrado este día sin un equipo al cual celebrar, así de desastroso es este momento de C.D. Luis Ángel Firpo …
Te extraño, extraño tu presencia
y aprendo objetivamente
a detestar tu ausencia

Tuve a Dios, y tuve fortaleza para desafiar al diablo, tuve un hogar y éste era remanso de descanso de mi ser exhausto reposando sobre tus rodillas, tuve canciones y tuve poesía, tuve verdades y tuve mentiras, tuve sueños y tuve desvelos …
Se vieron desde lejos ...
Los prados austríacos permiten esa capacidad de encontrar en la llanura dos puntos distantes en la lontananza, que poco a poco se convierten en la figura de dos enamorados que corren, con sus melenas al viento, sus ansias, su juventud ... al abrazo semanal ...