Resulta que la división administrativa, tiene mucho que ver con el desarrollo de nuestro “Estado del Salvador” (cambiaríamos a República de El Salvador en 1915) y la conformación de nuestra primera Asamblea Constituyente, en 1824.
Lluvia tropical maldita y bendita, según la época y la óptica, palabras esdrújulas con poco en común.
A saber, si llueve lindo y parejo, sin exageraciones, los campos son una fiesta y un espantapájaros para la sequía nuestra de cada día. Si llueve poco y sin ganas es una maldición para la siembra y para el termostato, porque el vapor de agua que se condensa después, vuelve la ciudad irrespirable.
Sísifo era el hijo del dios Eolo, dios pagano del viento … o de los ventosos nunca quedó claro y fue rey de la misma ciudad que él mismo fundó, Corinto.

Nuestra política salvadoreña es una eterna “caja de Pandora”, salta la liebre por cualquier lado, todos roban, algunos centavean y otros arrasan, algunos mantienen damas y otros mantienen vicios, unos mantienen apariencias y otros mantienen cuentas en el extranjero, otros mantienen la sumatoria de todas las anteriores
Uno de los empleados del taller, Bermúdez, pidió para irse dos horas antes. Eran las tres y todavía le faltaban por cambiar cuatro bujías.
No sé si es pila mía, o si le pasa a algunos más, pero el entusiasmo del viaje, de salir de la Patria, de ir a conocer el mundo, me alegra un rato … y después me llega el bajón …