Como personas pasamos en promedio días, meses e inclusive años realizando distintas actividades diarias : comer, dormir, bañarse, sentarse, etc., etc. En promedio cada persona adulta (consideremos los 45 años como promedio) pasa 395 días haciendo o esperando algo en una fila.
Yo no creo en brujas … pero de que las hay, las hay. De más está decir, que sin embargo no creo ni una palabra de las Michel de Nostradamus, famoso astrólogo francés, hizo como predicciones mientras anduvo sobre esta tierra antes de su muerte en 1556 d.C … esto es solo para la “divierta”
No te cambia la personalidad, aunque te cambies la camiseta, calzoneta, silueta, falso profeta, pizpireta, poco de poeta, mucho de coqueta, no te cambia el cerebro aunque te agregues 3 centímetros de nalgas y 2 números de tetas, sos la misma zoqueta, inquieta, que fuiste en los noventa …
O sea, si vos querès saber las cosas tal cual, desde el principio, déjame que te cuente más o menos como fueron los acontecimientos que nos trajeron hasta acá …

Siendo amante como soy, de las Leyes de Murphy, nos encontramos en 1976, a un verdadero discípulo del Gran Maestro: un profesor de historia económica de la Universidad de California, Berkeley, quien publicó un ensayo que describía las leyes fundamentales de una fuerza que percibía como la mayor amenaza existencial de la humanidad: la estupidez.

Una pequeña colección de momentos, que todos hemos pasado, que nos han llenado de vergüenza, puede que alguno te haya pasado … pero te va a pasar ..
“Mirá Natalia, vos sabes como soy yo, que me conocés desde años de estar trabajando aquí en esta oficina de Gobierno, hemos visto pasar lotes de jefes, desde el finado Duarte que era una amabilidad de hombre, aunque le dijeran loco …

Por un lado, los cholos, los desposeídos, por otro lado y con todo un Atlántico de por medio, el naciente Tercer Reich, Nazi, con Austria (país natal de Adolf Hitler) semi anexionada, y con el instinto obsesivo de Hitler de demostrar ante todo, y por encima de todos, la supremacía de la raza aria.

La población, asfixiada hasta el cuello, culpa de los problemas económicos a los recientes “gobiernos de vanguardia”