



A mí lo que más frustración me da, es que en todo el mundo sigamos usando refranes pasados de moda, como por ejemplo la clase de cuchillo que hay en la casa del herrero. Con la mano en el corazón, ¿alguien vio alguna vez a un herrero? No.
En el ángulo noroeste de mi habitación, en diagonal a mi cama, hay una cámara de vigilancia de marca Panasonic. Es negra y persistente como un remordimiento; sigilosa y entrometida como una suegra que sospecha algo; memoriosa y tosca como una elefanta.
Decidimos un grupo de “viejóvenes” pegarnos una noche de farra, otra vez, como las de antes, la planeamos bastante … porque en esto de salir de noche hay una gran verdad: el 99% de las veces que salís de juega terminás con un aburrimiento patético.

Por extraña transmutación, terminé convertido en un grano de arena, cualquiera, en una playa de las múltiples playas del planeta.

Nos siguen pegando abajo, diría Charly García, nos siguen timando con esto de los personajes de comics, nacidos, asesinados, resucitados, vueltos a matar, se reencarnan en otros y hasta alguno por ahí alguno ha vuelto a la vida con identidad sexual cambiada.