A Facundo Cabral, genio de la palabra si alguna vez los hubo, le preguntaron alguna vez, a que le tenía miedo …

Por razones no antojadizas, plomizas, se particulariza, necesito nodriza, no se moderniza, se obstaculiza, paraliza, polariza, dogmatiza, desvaloriza, mimetiza, cualquier movimiento que tienda a la acción …
Tenía que portarme muy muy bien, buscando un regalo para mi esposa, ya que se acercaba su cumpleaños …

Que sensación más insoportablemente desesperante, porque pasa, sucede, es un hecho, usted va manejando o en un carro de pasajero en las interminables trabazones de San Salvador y zas!!
Leticio vivía desde hacía diez años con su esposa, a la que amaba con la misma intensidad que el primer día, o quizás todavía más, y con su suegra … a la que aborrecía también con la misma intensidad con la que la había venido aborreciendo todos esos años, o incluso más.

“Nadie sabe lo que sufrimos los que nos vamos al espacio, hay mucho ruido y cohetes, pero mientras nuestros cuerpos se elevan a oh! Tan crispadas elevaciones, quedan en Tierra nuestros corazones” … así comienza a borronear previo a su vuelo a Ganímedes nuestro astronauta Apolo Apulo ….

De pronto como padres, o hermanos – hermanas mayores, etc. empezamos a acompañar a nuestros hijos, sobrinos, hermanos menores al cine, a ver las tales películas de super héroes …
El dato estadístico es tajante: el 3% de los y las (ahórrenme la repetición por favor y den por hecho que hablo de “los y las” en cada dato de este post, os lo pido “miembros y miembras”) latinoamericanos, tiene sexo todos los días.

Es una práctica deleznable, que funciona recurrentemente en nuestro país desde hace 50 años e igual que el conejito de Energizer … it keeps going and going and going …
