Señores y señoras, turistas y turistos, bienvenidos y bienvenidas al promocionado paseo turístico por Sívar, contracción popular de nuestra ciudad capital San Salvador.

El departamento de Matemáticas Bobas de este blog, cumple con uno de los requerimientos de entregas anteriores, acerca de las formas más sencillas de regalar en sobre, aunque nunca “sobre”.

Grave la situación en el Reino de Valetodo, mientras el Rey Vacilo II se dedica a cazar moscas contra una ventana, tratan así de mantenerlo entretenido la mayor cantidad de tiempo posible...

La empresa me encargó ser chaperón de un experto italiano que llegaba a El Salvador a instalar sistemas de control de eficiencia …

Y llegó el día de los días, sí señor, creíamos que no iba a pasar nunca, pero llegamos al fin del mundo y el juicio final tiene lugar en nuestro país..

Pensamos siempre que las más absurdas creencias las tienen los norteamericanos, les damos el mote de ser “más incrédulos”, entre ellas que los platillos voladores existen y que hay marcianos infiltrados en la Tierra, que Irak si preparaba armas nucleares, en Santa Claus, Ronald Mac Donald y Hilary Clinton.
Hay fiestas, celebraciones, que nos hacen bailar mariposas en la panza en lo que nos acercamos a la fecha, y hay otras que provocan mariposas, pero ya conservadas en formalina, y eso es malo para la panza, por lo que te dan hasta agruras de pensar que hay que ir.

John Lennon, solía crear sus canciones en una zona llamada Mendips, ubicada en el 251 de la Avenida Menlove. John Lennon tenía capacidades “económicas” levemente superiores a las de los otros tres genios de Liverpool, pero una existencia miserable en cuanto a su estructura familiar.

Es imperante, necesario, unir esfuerzos todos los latinoamericanos y de una vez por todas, invadir España … o en otras palabras, descolonizarnos nosotros, para colonizarlos a ellos …

Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.