Una universidad sueca, acaba de llegar, después de años arduos de investigación, a una conclusión que ya todos sabíamos: los hombres somos más infieles que las mujeres.

Mire Mr. Dow Jones, o mejor dicho … léame, explíqueme, porque según entiendo, usted es un ser humano que rige el bolsillo de todos nosotros … pero resulta que no, que ni siquiera es un ser humano … sino un consorcio de compañías que nos manejan los bolsillos, estamos todos hechos chibola !

Quien dijo que la vida es difícil? Nambeeee Chele !!
Difícil es orinar en un tubo de ensayo !

Yo pude haber sido astronauta, paleontólogo, lateral derecho del Firpo, zootecnista, diplomático de carrera, arzobispo, criador de nutrias, donante de esperma, abogado, pastor de infidelidad responsable, paracaidista , porque para todas esas cosas tengo algún talento … pero no tengo ninguno de los que se requieren para ser mamá.
Se habrá dado cuenta que cada día del año, básicamente, está dedicado a un tema diferente, el Día del aprendiz de Ebanista, el Día de la Mazacuata ambidiestra, el Día del adulto menor, el Día del frijol rojo con cabecita blanca …

Se han reunido en Panamá los Presidentes de las Américas, los que Obama quería … y los que no quería también !

(“El día que la mierda tenga valor, los pobres nacerán sin culo” Gabriel García Márquez).

El estudio de Universidades europeas.
Me sacó totalmente de onda este artículo, publicado en diversas revistas científicas que daba fe, de algo que todos sabíamos de antemano…nos estamos “apendejando”.
El bus se detuvo en el kilómetro doscientos once. María Antonieta bajó y el motorista también, para entregarle su equipaje. Cuando el bus retomó su marcha María Antonieta empezó a caminar. Eran parajes de tierras rojizas. Ignoro por qué tenían este color; usted disculpe, pero en verdad, no sé nada de geología.

Por amor de Dios, pocos seres vivientes tienen una vida tan desgraciada como la nuestra, o sea me refiero a los balones de fútbol profesional (ah, que usted creía que no somos vivientes?), No. 5, que venimos a parar a las patadas en torneo burocráticos de cuarta categoría.