
Le preocupa la fosa común o la obligación de desocupar la cripta cinco años después de su muerte? Le tenemos una buena noticia. Funerales Espaciales Ross y Celestis Inc. de Nueva York —no podría ser otro lugar— está promoviendo lo último en entierros !

Cuatro siglos atrás la pluma de Cervantes nos describía al “Caballero de la triste figura” un quijote obsesionado por novelas de caballería que se dirigía a su amada, en tierras de La Mancha de la siguiente manera: "Soberana y alta señora... amada enemiga mía...".

Resulta que el gran profesor Dietrich Buxtehude, aceptó a Johann S. Bach como discípulo, pero le puso como condición, casarse con su hija Margreta. Mucho era el amor de Bach por el órgano y mucha su admiración por el profe … pero la tal Margreta era una solterona sin perspectiva de casarse … tenía ya 30 años !
Si sabés la repuesta correcta de un programa de TV, quédate callado, esperá el último segundo para taparle la boca a todos los que se equivocaron …por precipitados.

—Señorita —le dijo Virginio al ver que desenfundaba la hipodérmica—: perdóneme,
pero si es con aguja, no quiero hacerme el examen.
Obviamente, soy católico practicante, no creo en la reencarnación, pero fíjense que después de escuchar tantas tonterías de “celebridades” al respecto, he sacado mis propias conclusiones, solo para divertirme.
Pues por burdo que parezca (*), se realizó un seminario en la prestigiosa Universidad de Princeton, Estados Unidos, acerca del tema "Sociedad y cuentos de hadas".

Mientras Batman celebra su 83 aniversario en los cómics y el entretenimiento, dándole órdenes a Robin y Alfred sobre lo que deben hacer (para eso les paga) deberías imaginar que está orgulloso de todo lo que ha logrado (si Batman fuera uno que se permitiera sentir algo tan autocomplaciente como el orgullo).
Pepe Parásito, pajarraco pterodáctilo, sanguijuela del neoclásico, huele a mierda y hiede a plástico, te sangra a lo jurásico, te pone trabas y mil obstáculos, te ahorca con tentáculos, pero al Jefe le da un ósculo, en el sitio más recóndito, cada día al crepúsculo …