
Ya me pasé la madrugada pensándote, reviviendo tus besos en mi piel, ya me pasé un buen rato cerrando mis ojos y encontrando la imagen perfecta , de ti en mí. Y yo en ti.
Tu mi hombre real de sueños húmedos. Sol cálido de mis días fríos y realidades de fantasía interminables.
Por una vez dame de beber,
la última gota de vida y placer
antes de morir entra a mi piel.
Esta es la carta desesperada de amor de un Doctor, que por estar en primera línea, casi no ha tenido día libre por la emergencia del virus, para poder visitar a su amada, una enfermera (María Cetamol Carías) de otro hospital a 250 kilómetros de distancia …él se llama Dr. Hipócrates Tadeo Juro, pero firma como Dr. Hipócrates T. Juro.