
Y entraste por residuo, por poquito y muy exiguo, después de un proceso poco confiable pero continuo, no te vayas a volver melifluo, que se te hinchan los oblicuos, mirá que nada es perpetuo … solo sos un diputado.
Ya son las 5:50
no te apartes de mí

Sintió una pulsación dentro de su cuerpo, algo que le presionaba el pecho, las arterias, el corazón. Se sentó en la cama y el dolor no se le quitaba, tomó un calmante para mitigar el dolor que sentía dentro de su cuerpo, el somnífero lo dejó postrado en la cama. Una persona con traje, corbata, sombrero de copa, pantalón ancho, todo de color negro se le acercó a la cara y le susurró:

Detengamos las rotativas! Paren las máquinas! Pónganle pausa al escrutinio del TSE que avanza más lento que pedo de tartamudo! Paren todo !! Porque tenemos un enchibole más grande que resolver!
- Escuchame!! – nos decía nuestra madre, enojada ante un florero roto – como que yo no fui, si no rompiste tu ese florero … quien lo rompió? Perico de los Palotes?

No hay silencio en esta noche fría
no hay silencio en este amor desesperado

A esta altura de la vida, uno se cansa de seguir escuchando frases tales como “estas cosas en los países serios no pasan” o “acá en El Salvador, todo se hace a lo que salga” o “viven cambiando las reglas de juego” etc., etc ...

Entonces, cerramos junio, mes Internacional de la Lucha contra las Drogas, y pasamos el 26 de junio, día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, día en el que solíamos hacer coincidir con el fin de las 5 caminatas Anti Drogas a finales de los 80s e inicios de los 90s.
No podíamos dejar pasar la ocasión que nos brindaba tan elevado e inusual festejo de los 100 años del debut de Tarzán en el cine, para acercarnos a 'Tarzan of the Apes' (1918), filme dirigido por Scott Sidney. Su protagonista fue Elmo Lincoln, en la piel del hombre criado entre monos en el corazón de la selva africana …
Grigori Rasputin fue un óscuro personaje místico ruso y hombre santo autoproclamado, que ganó el favor del zar Nicolás II y la zarina Alexandra a través de su habilidad para detener el sangrado de su hijo hemofílico, Alexei, en 1908.