En estos días del tan traído y llevado, Boca vs River , la final de la Libertadores, la final más larga del mundo … los salvadoreños, desde esta acera nos dedicamos a mirar y preguntar de donde sale tanta agresividad … tanta irracionalidad … como que en el país no hubiera 12 muertos diarios por homicidios en los que ya ninguna autoridad hace nada …
Algo así … “Ella Empezó a desnudarse lentamente. Vuelto de espaldas, yo alcanzaba a ver tan sólo su oscuro reflejo en la ventana. Pero escuchaba como una música suave el murmullo que hacían, al liberar su cuerpo, sus prendas de polihexametileno adipamídico”.
El día 5 de noviembre de 1811, cuando José Matías Delgado, sonó las campanas de la Iglesia La Merced para dar el Primer grito de Independencia, probablemente no gritó nada, probablemente no estaba ahí sino en el Cabildo y la torre de La Merced ni siquiera tenía campana todavía, es más, puede ser que el mentado grito no se diera nunca.
Imaginen ustedes que el fútbol hubiera quedado exactamente igual, a como los ingleses, que se apropiaron del juego que practicaban los chinos, mientras construían su ferrocarril, lo reglamentaron en el Freemason´s Tavern el 26 de octubre de 1863 … se darían, hoy día, jugadas … inquietantes !
Quien fue este bombardero solitario ?
Cuando pensamos en bombardeos japoneses sobre Estados Unidos, la Historia y Hollywood nos venden una imagen … Pearl Harbor y dejemos de contar.
Porque no tuvo nada que ver el fútbol, y menos aún duró cien horas, muchos conflictos armados han tenido poco sentido, pero nuestra guerra de 1969 con Honduras, tuvo aún menos.
Las consecuencias fueron trágicas, tanto por las vidas perdidas (de 4000 a 6000), como por los compatriotas desalojados de Honduras …
Cuando alcanzo a ver el sol, a través del agujero que el tiempo implacable dejó en mi zapato, y me doy cuenta de todo lo inútil que ha sido el trayecto caminado, es entonces que me doy cuenta del éxito de mi fracaso…
Menos soccer y más fútbol ...
Menos "fans" y más hinchas, barras y aficionados
"Cuando carajos va a dejar de llover?” (Noe. Año 9545 a.C)