
Cuando la silla Vaticana queda vacante, o se celebra un aniversario papal, todos los ojos se vuelven al intrincado mundo de la elección del nuevo sucesor de San Pedro, surgen preguntas, buceos en la historia, y más de uno me ha preguntado en estos días … mirá chele, hubo un papa mujer ? quien fue la Papisa Juana ? Existió o es simple mito ? Porque la Iglesia Católica no la enumera en su listado oficial de papas … ?

Que estamos todos locos, es un hecho, que siempre ha habido locos lindos, locos peligrosos y locos en riesgo de entrar a la normalidad…. también.

Uno de los casos de supervivencia extrema, que más me han impactado en la historia, es el de Ada Blackjack … la historia a veces, suele ser cruel.
Nacimos en los 60´s, sin Gardel pero con Jagger ...
Este próximo lunes, se cumplirán 40 años, 30 marzo de 1980, de un suceso que como todos los actos trascendentales de la Historia de nuestro país, todo gran acontecimiento, se habla mucho … pero nadie logró resolver o aclarar nada.

El estudiantado de los setentas, en toda América Latina, estaba en ebullición, era revolucionario por imitación y en pocos casos por convicción, prueba de ello es que pocos de sus líderes pasaron a planos mayores.

“Pero ...hubo alguna vez once mil vírgenes ?" (Enrique Jardiel Poncela)
Vení, te cuento, contame, dada la buena aceptación de la primera parte de este post, tal como amenazamos …. Vamos con una segunda, y aún así es una minúscula parte del infinito de preguntas que aún no hallan su repuesta …

Un día observando por la ventana notó varias estructuras de hierro en color rojo y blanco, parecieran árboles multiplicándose a corta distancia, es una invasión de estructuras de metal muy altas; le pareció extraño, ahora dichas estructuras se combinaban con el paisaje o mejor dicho pasaban a formar parte del paisaje pero de una manera rápida e impuesta, no se adaptaban a las normas de proyección de la ciudad, aparecían y crecían a diario, las estructuras se adaptaban con el cotidiano vivir de las personas.

El líder mundial, después de una jornada agotadora, en la que había decidido la invasión armada de dos naciones (una latinoamericana y una africana, en nombre, por supuesto de la democracia), luego de derrocar a un dictador en Asia y aumentar los intereses moratorios de la deuda externa a niveles de ahogo, para recuperar el déficit fiscal, como a eso de las ocho treinta de la noche, se retiró a su recámara de descanso.