
“¿Que más pedir? Con tu amor,
mi rancho, un árbol, un perro,
y enfrente el cielo y el cerro
y el cafetalito en flor…” (Alfredo Espino “Un Rancho y un lucero”)
Quiero que cese tu inquisición punitiva sobre mí, te ruego, instigo, suplico que dejes de zaherir, mi ser de forma tan pero tan vil …

La Patria se deshace en chirajos, cada uno se queda con su retazo, ordeñan la vaca hasta vaciarla de leche y luego nuestros “muy intelectuales políticos” pregonan: “No soy culpable, esto es solo persecución política.”
Buenas- dijo el niño de apenas siete años, despeinado y con una mirada de miedo- mi nombre es Remo…
Recordaremos, o por las dudas recordamos, que un primer episodio de esto de las mujeres criminales (no las que nos matan con sus desprecios) fue publicado en este blog (http://www.danielrucks.com/index.php/historia/1520-mujeres-que-matan) generando varios comentarios y quedando incompleta la Historia en algunos casos, a los que damos seguimiento en esta segunda parte.
Cada vez se van enredando más y más, unas caricias que lento han ido perdiendo el camino, para llegar a su destino final.