El año 2018 y el 2019 fueron años convulsionados y de grandes cambios para nuestra sociedad. Si bien nos encontramos en un proceso de desaprender para luego aprender al menos lo importante es dar los primeros pasos como sociedad …

Suele ocurrir en el momento más inoportuno, digamos … un grupo de amigos, amigas (que las mujeres son filosas para este aspecto), te pega el grito al verte entrar, de lado a lado de un antro y justo cuando la música hace silencio.
Te consideras un ser humano útil? Estás convencido de que sos la última Coca Cola del desierto? Estás preparado/a para sobrevivir ante un Apocalipsis Zombie, por ejemplo? Te creés el/la Gallegos de la clase política, que mete la mano, la pata pero siempre cae parado? Estás preparado/a para leer 50 cosas que si o si debes saber para no ser considerado mononeuronal inservible?
No me tilden de anti social, de hecho, no juego en esa liga. Hay algunos eventos sociales que disfruto y otros que me causan contracción del esfínter.
- 
Disculpe caballero – un cliente al mesero de un restaurante – en la lista de postres aparece un Flan “A” pero ya lo conozco, y no es muy de mi agrado … no tiene un Flan “B”?
- Cuanto lo siento señor, no tenemos Flan “B” … es un problema de nuestra cocina política.
Mariluz y su hermanita tenían diecisiete y quince años. Y nada más en el mundo. De su familia original de cinco integrantes, ahora Mariluz era la mayor. ¿Cómo era posible que una adolescente de diecisiete fuese la más grande en una familia numerosa?