
Ahora después de vencer el tiempo, ahora que los deseos renacen en mi piel te beso y te siento...
Te beso y me pierdo en tu beso, ese irrepetible, inconfundible que no precisa de antesalas para borrar los silencios.
“Nunca discutas con un idiota, la gente a tu alrededor puede no notar la diferencia” (Emmanuel Kant).

Creo que todo empieza con la celebración de nuestro último aniversario, estábamos en un restaurante y de pronto, de la nada, vi una reacción rara en tu cara, una mirada que no me pertenecía. Ingenuo como suelo ser, seguí la línea de tus ojos y justo entraba un fulano al lugar, quien no sé quién es … ni conozco … pregunto inocentemente …
Por una vez dame de beber,
la última gota de vida y placer
antes de morir entra a mi piel.

De nada me sirve esta noche saber que
hay derroche
de ovnis sobre Moscú
Todo esto es parte de un mal sueño, mi actitud a usted le provoca fruncir el ceño, no sabe si llorar o presentar plante risueño …